No es para nadie un secreto la “grosería” de remuneraciones que reciben los altos funcionarios del gobierno venezolano, seguramente como una herencia de la cuarta república de la cual ellos, más el colmo de los electos por el pueblo como alcaldes, concejales, diputados, gobernadores, que se hacen los pendejos y hasta se oye por allí que algunos han decidido aumentarse el sueldo en estos últimos días. Y repito una frase que le molesta al primer mandatario: “Presidente, lo están engañando”.
Que puede pensar un humano cuando escucha que un funcionario cobra en un mes lo que él recibe como salario en un dos o tres años, además que las bonificaciones de fin de año, por ejemplo, representan lo que a él le puede salir en tres o cuatro años y me quedo corto. Entonces dónde está la grosería. Revisemos. Además de otra “grosería”, verbigracia, es que éstos funcionarios tienen listos sus cheque de prestaciones sociales inmediatamente culminan su mandato, en cambio cualquier otro trabajador tiene que esperar cinco o más años para recibir un dinero devaluado. Eso es grosería.
Esto sin mencionar los casos en los cuales estos jubilados enfermos, mueren en espera de su dinero, sin poder disfrutar parte de lo que se ganaron en un trabajo que les significó toda su vida. Esto es una grosería.
Còmo se le pide a un funcionario medio u obrero, que sufre para estirar el sueldo, que realice trabajo voluntario, cuando muchas veces tiene que ejecutar otra actividad para “redondear” su remuneración, mientras su jefe está disfrutando de la dulce vida en horas de la noche y fines de semana. El trabajo voluntario lo realizan los candidatos cuando andan buscando los votos, no más. Eso requiere las tres “Erres”.
No es una grosería que se le exija a los maestros tener sus aulas de clases, cartelera incluida, bien bonitas, cuando tienen que disponer de parte de su salario para tal fin. Creo que en este proceso hay muchas “groserías” que hay que revisar. La revolución lo exige. Sino estaríamos entregándole el mayor peso y requiriendo el mayor esfuerzo a la gente del pueblo, quien espera de este gobierno mayores reivindicaciones, ya que su necesidad es mayor. Esto es socialismo.
Que puede pensar un humano cuando escucha que un funcionario cobra en un mes lo que él recibe como salario en un dos o tres años, además que las bonificaciones de fin de año, por ejemplo, representan lo que a él le puede salir en tres o cuatro años y me quedo corto. Entonces dónde está la grosería. Revisemos. Además de otra “grosería”, verbigracia, es que éstos funcionarios tienen listos sus cheque de prestaciones sociales inmediatamente culminan su mandato, en cambio cualquier otro trabajador tiene que esperar cinco o más años para recibir un dinero devaluado. Eso es grosería.
Esto sin mencionar los casos en los cuales estos jubilados enfermos, mueren en espera de su dinero, sin poder disfrutar parte de lo que se ganaron en un trabajo que les significó toda su vida. Esto es una grosería.
Còmo se le pide a un funcionario medio u obrero, que sufre para estirar el sueldo, que realice trabajo voluntario, cuando muchas veces tiene que ejecutar otra actividad para “redondear” su remuneración, mientras su jefe está disfrutando de la dulce vida en horas de la noche y fines de semana. El trabajo voluntario lo realizan los candidatos cuando andan buscando los votos, no más. Eso requiere las tres “Erres”.
No es una grosería que se le exija a los maestros tener sus aulas de clases, cartelera incluida, bien bonitas, cuando tienen que disponer de parte de su salario para tal fin. Creo que en este proceso hay muchas “groserías” que hay que revisar. La revolución lo exige. Sino estaríamos entregándole el mayor peso y requiriendo el mayor esfuerzo a la gente del pueblo, quien espera de este gobierno mayores reivindicaciones, ya que su necesidad es mayor. Esto es socialismo.
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