31.1.08

¿Por qué no hay elecciones todos los años?

Lo que podría parecer una idea descabellada, como la promoción de un conocido banco, quiero promover las elecciones todos los años o sea que cada mandato de gobernadores, alcaldes, legisladores culmine el treinta y uno de diciembre, las elecciones serían el día primero de enero y se instalarían en sus cargos el seis, día de Reyes.
Además, en esta propuesta, solicito que el presidente se traslade todos los meses a las entidades federales a dar un recorrido, supervisar las obras,etc. Seguramente el mandatario me podrá señalar como alguien que le está buscando más trabajo o algo por el estilo.Ahora voy a exponer mis razonamientos acerca de este proyecto.
He visto con virtuosidad ejemplar como gobernadores, alcaldes, legisladores, concejales y otros funcionarios de "elección popular", entre comillas porque muchas veces son el resultado de las más viles componendas electoreras para llegar allí, lo cierto es que han comenzado a trabajar, hacer obras, limpiar y arreglar calles,promover eventos, pintar fachadas, etc. etc. etc.
Veo como en tan poco tiempo, tan sólo termina el mes de enero, en pueblos,ciudades y hasta caseríos, se pueden observar "las diligencias" de sus representantes en el gobierno, para solucionarles los problemas, cosas que no habían emprendido en años anteriores de sus mandatos. Alegra ver con que eficiencia se ejecutan estas actividades y el movimiento que esto ocasiona. Sin contar, todo su"esmero" cuando saben que Chávez va a visitar sus regiones.
Caramba, los funcionarios se "están vistiendo de pueblo" dicen algunos por allí, salen a la calle, aceptan engrasarse las manos del tierra, empaparse de sudor ajeno, aunque despues se limpien las mejillas o las manos, besan viejitas, comen con los vecinos,beben del mismo vaso, en resumidas cuentas se transforman. Algunos dirían: ¡Que modestia!, ¡Que eficiencia!¡Que líderes!.
En vista de toda esta eficacia, eficiencia, modestia, desprendimiento, esmero,dedicación y otros añadidos, quiero proponer que se realicen elecciones todos los años,además de las visitas del presidente a las regiones del país con más regularidad, así espero que podamos cumplir con las exigencias del soberano y yo me sentiría muy feliz por haber contribuido al bienestar de mi país, aunque por ello me gane el desprecio del algunos inmorales funcionarios. ¡Lo acepto!

29.1.08

¿Hasta cuándo este carnaval?

Ojalà que el Rey Momo no se convierta en el ùnico culpable de la mascarada que estamos viendo ahora, producto de un gran festìn carnestolendo que se ha formado en este paìs. De allí que sea muy común:
Disfrazarse de camarada, para estar en primera fila en todos los eventos que convoca Chàvez, aplaudir hasta el cansancio y quedar afónico gritando: "Patria, socialismo y muerte, venceremos".
Disfrazarse de cura para tirar la primera piedra, con el camiòn completo. "El que no tenga pecado...".
Disfrazarse de empresario para acaparar los productos de primera necesidad.
Convertir gandolas en transporte de turismo para sacar la leche, el arroz y el aceite hacia Colombia.
Conformar la comparsa de candidatos a las gobernaciones y alcaldìas.
Quitarse las màscaras para brincar la talanquera hacia la oposiciòn.
Disfrazarse de preescolar para decir "boto la leche, boto tierrita y no juego màs".
Colocarse una màscara de intelectual para confundir una sirena con una ballena.
Disfrazarse de "Yo no fuì" para optar al decreto de amnistìa.
Disfrazarse de periodistas para manipular la verdad y los hechos.
Disfrazarse de revolucionario para sabotear el proceso, promoviendo la corrupciòn, la manipulaciòn y la burocracia.
Disfrazarse de caperucita roja rojita cuando se es un lobo feroz adeco copeyano.
Colocarse el traje de pinocho para caerle a embustes al pueblo en la campaña electoral.
Disfrazarse de candidato los fines de semana.
Disfrazarse de refranero para pedirle unas hermosas peras a un horno.
Quitarse la mugre adeco copeyana para vestirse de rojo rojito y ahora ser chavero y apoyao.
Por eso te recuerdo: "a tí, ni en carnaval te mojo".

19.1.08

Mucho cuidado


La indignación, la impotencia y el descontento andan sueltas

Para nadie es un secreto la situación que se vive en Venezuela por los últimos desaciertos del presidente Hugo Chávez, primero por la decisión de aprobar una reforma constitucional con algunas modificaciones, que para el soberano, no estaban claras y por otro lado, la que tomó el treinta y uno de diciembre pasado al decretar la amnistía a algunos venezolanos que no gozan, para nada, de la simpatía de los seguidores del proceso que él comanda.
Si de resultados se trata, está a la vista, que los objetivos planteados no se lograron, pero lo que sí está todavía en debate son las posibles causas de este revés que muy bien han aprovechado sus adversarios. Sea pírrica o no, pero les han “sacado el jugo”, lo que demuestra que no está lidiando con "muchachitos de pecho" y lo que él ha querido señalarle al mundo, se cae por la mano blandengue de sus más allegados colaboradores. La gente todavía está esperando mano dura. La misma que le han estado aplicando al presidente, sin consuelo, desde que llegó al poder y sobre todo, para muestra, lo que aconteció en sólo pocos días que duró el reinado de Carmona Estanga.
La indignación que le provoca al soberano es evidente, sólo falta salir a la calle, al considerar que el trato que le está dando Chávez a sus adversarios no se corresponde con el que está recibiendo. Entendemos que pueda pensar el presidente, en poner la otra mejilla, pero resulta que no le están dando otra bofetada sino "hasta con el tobo". De esta manera no se puede negociar,conciliar o reconciliar, ya que cualquier gesto de consideración o humanidad es considerado sólo como señal de debilidad. Así no es posible negociar.
Sólo al imaginarme que sucedería si los oposicionistas toman el poder, por cualquier medio. ¿Qué pasaría?. Compatriotas revolucionarios, tendríamos que correr, camuflarnos y pelear porque la ofensiva sería indescriptible. De esto ya tenemos muchos ejemplos.
A veces nos preguntamos cuantos Vielma Mora hacen falta en este proceso, ya que no le tiembla la mano al tomar sus decisiones, actitud que la mayoría del pueblo venezolano está esperando de los demás funcionarios, ministros y directores del tren ejecutivo del presidente. La actuación de Mora, apegada a la ley, ha sido ejemplo de lo que se puede hacer con la autoridad, responsabilidad que se ha otorgado a muchos y han preferido lo más fácil:dejarse manipular, burocratizarse,convertirse en cómplices, corromperse, incumpliendo así con el mandato establecido en las leyes,además del compromiso que asumieron con el pueblo que, de una u otra manera lo llevó a ese cargo que ahora ostenta como fiel exponente de la cuarta república.
Con qué moral un gobernador, un alcalde o funcionario, pueden hablar de socialismo, cuando circulan en camionetas 4x4, andan derrochando el dinero en farras y bebederas,compran hatos y fincas, se exhiben con "queridas" y novias,mientras el soberano sigue esperando que le resuelvan sus problemas. Con qué moral un gobernador, un alcalde o funcionario, pueden hablar de socialismo, cuando circulan en camionetas 4x4, andan derrochando el dinero en farras y bebederas,compran hatos y fincas, se exhiben con "queridas" y novias,mientras el soberano sigue esperando que le resuelvan sus problemas. Y lo increible es que ahora le están dando responsabilidades gerenciales a adecos y copeyanos,que emplean sus cerebros cuartorepublicanos en aumentar la burocracia, la corrupción y todos los males de ese nefasto período de la historia venezolana, contribuyendo a sabotear la gestión del gobierno nacional.
La indignación, la impotencia y el descontento andan sueltas,mucho cuidado,porque el pueblo es sabio y no perdona.