22.9.09

Códigos capitalistas

José Alberto Pinto Coronado

Cada día seguimos observando “códigos” en el proceso revolucionario venezolano que nos mueven, nos enervan y en el mejor de los casos, nos permiten preguntarnos en qué momento vamos a pensar y en consecuencia actuar, apegado a los principios de lucha social que mantenemos contra el capitalismo y todas sus manifestaciones. En la búsqueda de la calidad, que tanto pregonamos, los detalles son importantes.

En las instituciones del estado, nacionales y regionales, se respira, todavía aires capitalistas. Las estructuras se mantienen como siempre. Organigramas infuncionales, cargos decorativos, además que las relaciones entre sus miembros carecen del sentido social, ya que marginan e invisibilizan al pueblo. Todavía hay oficinas, gerencias, coordinaciones, a puerta cerrada, donde la atención al soberano, protagonista de este proceso, no es posible.

El bendito protocolo, excluyente, discriminatorio, racista, separatista, impera. Las normas van por encima de la solidaridad, del humanismo, de la condición humana. Entonces los líderes, el poder, en un sitio y los “descamisados” por allá lejos, lejos del poder. Pero en este momento, en este proceso, el poder le pertenece al pueblo. Además, debemos considerar que cada posición de poder, no es más que la suma de voluntades, además de los votos, de un pueblo. Parece que ese detalle se ha olvidado.

Muchos de esos códigos imperan en los medios audiovisuales, donde no se permite cabida a olores, sudores y dolores del pueblo, todos quieren continuar mostrando ojos azules, caritas bonitas, plásticas, sonidos manipulados sin “ruidos”, tomas adecuadas, un sinfín de normas técnicas, pero no para buscar la calidad sino para excluir, descartar, separar. El sifrinismo comunicacional es un alerta en los medios revolucionarios.

Debemos reconocer esta realidad, que por cierto, es la consecuencia de tantos mensajes, que, día a día, hora a hora, mes a mes, año a año, han sido enviados a nuestros sentidos con un fin específico. Invadirnos. Algunos pensarán ya en buques, aviones, misiles. No, es una guerra, premeditada, para cambiar nuestros hábitos, costumbres, tradiciones, para convertirnos en consumidores de capitalismo, en todas sus dimensiones. La comida “rápida” es un ejemplo significativo. El bombardeo ha sido bestial y continúa. Ahora con otros fines.


5.9.09

Una lista de infamias
Freddy J. Melo
La conducta predominante de la oligarquía neogranadina, su desvergüenza cipaya, su desprecio a los intereses y el sentir del pueblo, no da para el asombro de nadie, es perfectamente coherente desde su raíz santanderista y antibolivariana. Una sola línea enlaza la desvirtuación del Congreso Anfictiónico, los atentados contra el Libertador, los balazos de Berruecos apuntados al corazón de la Colombia original, el asesinato de Gaitán y de un rosario de líderes populares antes y después del gran tribuno, la sostenida respuesta criminal a los reclamos de los explotados, el cierre de todo intento hacia una paz cuya única viabilidad se afinca en la justicia. El minisantander de hoy resume en sí cuanto de naufragio moral e inhumanidad hay en esa historia.

Torpedear la unidad nuestramericana --dividir para reinar-- ha sido la invariable política de Washington para quienes moramos al sur de sus malhabidas fronteras, puesta en marcha aun antes de la derrota del imperio español y manifiesta en las disposiciones y manejos de su 5° presidente, el inefable James Monroe (1817-1825). Apoyándose en oligarquías semifeudales, la neogranadina a la cabeza, incapaces de asimilar la visión de patria grande y soberana de los libertadores y dispuestas a mantener aherrojados a sus pueblos, el naciente imperio de nuevo tipo, utilizando los cañones según necesidad y los negocios como núcleo de su acción y sobreponiéndose a otras voracidades, se convirtió en un ente dominante más rapaz, opresivo, alienador, agresor y poderoso que el definitivamente abatido en Ayacucho. Creo que no es inoportuno traer a luz una lista, siquiera incompleta, de sus intervenciones en nuestros predios.

1818-1821: Anexión de Florida, comenzada por la toma de la isla Amelia, que había sido liberada de España en 1817 y declarada “República de Las Floridas”. 1823: Se proclama la “Doctrina Monroe”, resumida en la frase “América para los americanos” (por supuesto, del Norte, pues también se han apropiado del gentilicio continental). 1826: Boicot del Congreso de Panamá, ideado por Bolívar para unir a los países “antes colonias españolas” y desnaturalizado por la vil entente Monroe-Santander. 1835-1848: Cercenamiento de más de la mitad del territorio mexicano, iniciado con la “independencia” de Texas y seguido con la desmembración de Alta California y Nuevo México. 1854: Bombardeo y destrucción del puerto nicaragüense de San Juan. 1855-1860: William Walker, aventurero al servicio de la Casa Morgan y otros grandes bancos, invadió Nicaragua, se declaró “presidente” entre 1856 y 1857, restableció la esclavitud, fue derrocado e intentó luego conquistar Honduras, donde se le apresó y fusiló en 1860; había sido convertido en “héroe popular” en los Estados Unidos. 1898: Intervención en la guerra independentista cubana, creando un “casus belli” (voladura del barco Maine), para frustrar el triunfo de los patriotas y apoderarse de un anhelado botín: las islas de Puerto Rico, Filipinas y Guam como colonias y de Cuba como semicolonia, con gobernador militar gringo hasta 1901, enmienda Platt hasta 1934 y condición de seudorrepública hasta el 1° de enero de 1958. El imperialismo capitalista yanqui ya está plenamente configurado. 1902-1903: Bloqueo europeo a Venezuela: EE.UU. se suma al mismo e impone condiciones. 1903: Secesión de Panamá, con la colaboración de la oligarquía, para construir el Canal. 1904: Constitución “nacional” de Panamá, que incluye el derecho de intervención gringa; se inicia la construcción de la vía canalera y se creará luego la Zona, fuertemente militarizada, que durante muchos años será sede de la “Escuela de las Américas”, semillero de dictadores. 1904: Primer desembarco en la República Dominicana. 1906: Desembarco en Cuba para proteger de una insurrección popular al presidente títere. 1907-1940: Imposición a la República Dominicana del “derecho” gringo de recabar los impuestos aduaneros.
1908: Nueva intervención en Panamá. 1908: EE.UU. rompe relaciones con Venezuela y maquina el golpe de Juan Vicente Gómez. 1910: Tercera intervención en Nicaragua. 1912: Ocupación de Nicaragua hasta 1925; el presidente Taft declara: “En virtud de nuestra superioridad racial, el hemisferio completo será nuestro de hecho, como es ya nuestro moralmente” (el patio trasero). 1914: Bombardeo del puerto mexicano de Veracruz, centenares de muertos, ocupación de la ciudad durante nueve meses. 1915: Ocupación de Haití hasta 1934, y martirio indefinido del país. 1916: Tercera intervención en República Dominicana, con ocupación de ocho años incluida. 1918: Toma de una provincia panameña. 1919 y 1923: Asesinatos inducidos de los revolucionarios antimperialistas mexicanos Zapata y Pancho Villa. Continuará..

1.9.09

Usufructuando los espacios del pueblo

José Alberto Pinto Coronado

¿Durante cuántos años estuvieron usufructuando un espacio que es del pueblo? ¿Cuántas veces utilizaron el poder de los medios para aprovecharse de la ignorancia de éstos, para someterlos, manipularlos, invisibilizarlos, marginarlos, discriminarlos? Pudieron hacer grandes negocios aprovechándose de un bien que por legado social debe ser por y para el barrio, el campesino, el obrero, el estudiante.

Los medios se convirtieron en una gallina de los huevos de oro, además de canales para invadir pueblos. Haciéndose él mismo la pregunta, ¿cuándo nos van a invadir?, el Ministro del Poder Popular para la Cultura, MPPC, Héctor Soto, dice: ¡Ya estamos invadidos! Y si no vean y oigan los canales de radio y televisión del país.

Si hablamos de ideologizar, término muy en boga, ¿Cómo se puede llamar todo lo que nos han enviado, a través de los medios, durante tanto tiempo? Series de guerra, telenovelas donde se burlan de los más elementales valores de la familia, comiquitas con alarmantes mensajes subliminales, pornografía, deformación del lenguaje, violencia, desprecio por nuestra cultura, odio y un largo etcétera, que provienen de los más inhumanos departamentos de guerra mediática del imperio, para penetrar la mente de nuestros pueblos y someternos. Sólo que ahora el pueblo está aprendiendo a descifrar esos códigos.

Estos espacios fueron asaltados a las masas populares para cometer los más variados delitos, siempre con el fin del lucro capitalista: tráfico de influencias con fines comerciales, payola, palangre.

¿Cuántos personajes del pueblo quedaron anónimos, porque nunca se les tomó en cuenta?, ¿Cuántas iniciativas populares quedaron sin desarrollarse por falta de divulgación? ¿Cuántas causas se perdieron por carencia de apoyo comunicacional? Quedan muchas preguntas por hacer en esta búsqueda de respuestas. El pueblo necesita ser protagonista de su propia historia, no que la historia sea vista con el rabo del ojo y acomodada al criterio de algunos. El momento de los pueblos es ahora. Solicitemos el espectro radioeléctrico a quienes lo usufructuaron durante tanto tiempo.