10.10.10

Pablo Bartolo Marín haciendo música

Una de estas tardes, creyendo más en que no hay casualidades, llegué a la casa de Pablo Bartolo Marín, allí estaba como esperándome para darme un concierto con mi bandola, sí con mi bandola, que le llevé para repararla. La tomó en sus manos y empezó a tocar. Fueron varias canciones que ejecutó. Un diamante, una María Luisa, y por allí se fué. Al lado su casa a medio achicar, esperando que baje el agua. Se concentró en tocar, terminaba y agarraba otra vez el son. Esa "casualidad" me permitió grabar un concierto a capella,como pocos. Hasta me quedó un video.
Me dijo que la bandola había que lijarla. colocarle unos refuerzos en la tapa, que para el jueves estaba lista.
Quedó en fabricarme otra música, así le dice, no instrumento, sino, le voy a fabricar una música. ¡Caramba! y tiene razón, yo no entendí en el momento, pero si, fabrica música.
Me pregunto ¿Cuánta música habrá fabricado don Pablo? como le decimos.
Hablamos de su vida y me sacó con mucho orgullo el libro Apure Adentro,donde Manuel Abrizo plasma parte de su vida.
Siempre tiene un momento para conversar sobre madera, esa es buena, esa está un poco cara, y así.
"voy a hacer tres bandolas, usted las prueba y escoge la que le guste".
La verdad es que no provoca dejar la conversación con Don Pablo, pero tenemos que dejarlo, para que siga haciendo música. 













En esta humilde vivienda se hace música