15.10.09

Descifrando los códigos comunicacionales

José Alberto Pinto Coronado

Cada día somos “invadidos” por mensajes que penetran nuestra mente, asaltan nuestro archivo subconsciente, con miras a crear estereotipos, conductas, actitudes, hábitos, creencias. En otras palabras, estamos sometidos de manera constante, reiterada, persistente y con “premeditación y alevosía” a sonidos, imágenes, textos, que viajan a los más profundos laberintos de la “psiquis”.

Para resistir esta invasión, debemos estar preparados, conocer las técnicas de persuasión, producidas y elaboradas, durante años, en los grandes laboratorios psicológicos del terrorismo mediático. Esto no es nada nuevo. Sólo que ahora, en tiempos de revolución, estamos a la defensiva.

Debemos advertir el peligro que significa el consumo pasivo, indiscriminado, excesivo y no crítico de los medios, sin menospreciar el chisme, los runrunes y las expresiones callejeras

La persuasión es una técnica, principalmente empleada en la publicidad y tiene como finalidad "hacer a alguien que crea una cosa" así como "convencerlo" de algo. Empezaremos por mencionar el empleo de estereotipos,el uso de términos como: "hordas","tierrúos", “violentos”, “comunistas”,”chusmas”, “patas en el suelo”, “marginales” cuyo fin principal es excluir, desacreditar, invisibilizar, denigrar, injuriar a un sector de la población, para desautorizarlo, minimizarlo, para no oír su voz, no escuchar sus historias, no tomar en cuenta sus sentimientos, “a final de cuentas, son la chusma”, es obviar todo lo que venga de allí, lo que huela a pueblo.

Hace algún tiempo escribí”Una de las técnicas conocidas como enfoque contrapersuasivo recomienda estimular las defensas psicológicas contra los argumentos persuasivos, de esta manera formar y capacitar a la población, primero en el conocimiento de ellas para no permitir la manipulación y luego desmontarlas de manera sistemática con hechos reales, lo cual crea un velo importante de descrédito en los autores de esta deformación de la realidad.

Asimismo sugiere evitar el ataque frontal con la propaganda adversaria, personalizar el ataque, ridiculizar el adversario y rechazar este método de forma sistemática. De allí que desechar las técnicas que han creado los capitalistas, que le han dado muy buenos resultados, no es pertinente, debemos conocerlas, aplicarlas, mejorarlas, crear otras y marchar a la ofensiva”.