Cuando llegaban los días previos al mes de diciembre se podía ver como los muchachos de época, sacaban sus patines de aquellos rincones donde pasaban todo el año, procediendo a aceitarlos. En esos años, los patines tenían cuatro ruedas de metal con un sistema de rodamiento que incluía municiones, éstas con el pasar del tiempo y el poco uso, se oxidaban, por lo tanto para volverlos a utilizar era conveniente echarle una mano de aceite, principalmente el conocido Tres en Uno, que todavía circula por allí.
Además aquellos pequeños mozos que tenían inclinaciones por la música, comenzaban a ensayar sus aguinaldos y parrandas para amenizar el ambiente. Un hecho muy curioso era que estos aguinalderos, eran recibidos en cualquier fiesta o reunión decembrina con todos los honores, se daba el caso, creo que en todas las oportunidades, "paraban" la música y el baile con el "picó" para disfrutar de las interpretaciones de los artistas, que por cierto, sólo cargaban un cuatro, un tambor y una charrasca de camaza, cuando mucho. Además, al finalizar sus interpretaciones les obsequiaban carato y otras golosinas navideñas, introduciéndoles en el cuatro su tradicional aguinaldo: lochas, medios, reales, monedas de esos años, que era repartido luego entre todos los aguinalderos, en partes iguales.
