
El día está radiante, el sol quema. A la hora convenida llegamos a la casa Ana Piñero conocida como “La Rezandera del 12 de octubre”, barrio ubicado muy cerca del paseo libertador o bulevar de la ciudad de San Fernando de Apure.
Nos invita a pasar un “adelante” y un sabroso olor a aliños, que nos transporta a una suculenta comida llanera. Algunas gallinas hacen de las suyas en la sala de la casa y son espantadas hacia el patio. Nos acomodamos en una silla y comenzamos la conversación.
¿Cuéntenos de su vida?
Mira, yo tengo 53 años, tengo dos hijos, vivo aquí, esta es la calle Carabobo del barrio 12 de Octubre.
¿Le podemos decir la Rezandera del barrio 12 de octubre?
Sí, así es como me conocen.
¿Cómo comenzó en esto?
Es por tradición, mi madre era rezandera, ya a los doce años ella me ponía a rezar, para que yo me aprendiera los rezos. La primera vez, fue delante de mucha gente en un velorio, me dió mucho miedo pero después con el tiempo se me hizo fácil, yo creo que cada quién nace para algo, yo nací para esto.
Doña Ana nos pide un “permisito” para chequear como va la comida, nos dice que está preparando una carne guisada. Pero como huele.
¿Nos dijeron que también era cantante?
Sí, también me rinde un poco en las cuerdas del arpa.
¿Cada enfermedad necesita de una oración en especial?
Sí, eso lo aprendí con mi mamá, yo sé oraciones para curar las llagas, otra para la “culebrilla”, otra para la “erisipela”. Además de otra para “ensalmar”, así como para el “mal de ojo”.
¿Cómo sabe usted que alguien tiene mal de ojo?
Principalmente los niños, se ponen amarillos, no quieren comer y tienen una diarrea de color “verdoso”. Generalmente esto es porque la madre agarra el “sereno de la noche” y luego les da la teta, además que hay gente que tiene muy mala mirada.
¿Y cual es el tratamiento que usted les da?
Les hago un rezo tres días seguidos y listo. Con eso se curan.
¿Qué importancia tienen la fe en todo esto?
Es esencial, hay que tener fe, además esto no es brujería, en mis rezos se incluyen padrenuestros y avemarías, es algo que se le solicita al creador con mucha fe y yo me considero que tengo ese poder, con la ayuda de Dios, para curar, así lo he sentido siempre.
Llega la hora de despedirnos de Ana Piñero, La Rezandera del Barrio 12 de Octubre, salimos impregnados de buenas vibraciones, con la promesa de regresar para sentir las energías de sus rezos.
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