19.12.05

Patinatas en la Plaza Libertad

Cuando se oían los primeros aguinaldos, los muchachos de la época buscaban sus patines de cuatro ruedas y procedían a aceitarlos, ya que durante casi doce meses habían estado guardados, sin ningún uso. Recuerdo que las ruedas eran de metal y al contacto con el cemento causaban un ruido enorme, pero contagioso. Uno de los patinadores con mayor maestría, era Salvador Mejías, quién con gran destreza hacía cualquier cantidad de piruetas con sus patines.Además de ser un joven alto y muy robusto, que impresionaba, hasta creo que una vez tuvimos un encontronazo. Cada día, en horas de la tarde se veía los jóvenes de esa generación, colgarse sus patines al hombro y acudir a la cita en la Plaza Libertad, que estaba ubicada en la cuadra conformada por callles Peñaloza, Fonseca, Comercio y Bolívar. Además del ritual de aceitar los patines, cada día había que llegar a la casa a curarse los hematomas o cortaduras que se producían con las caídas o al "frenar" con tus espinillas exactamente en los bancos de la plaza. Era muy doloroso, pero además muy divertido, aunque a usted le extrañe, como dicen "eran cosas de muchachos". Todo esto era animado con el ruido de traquitraquis, saltapericos y uno que otro tumbarrancho
Generalmente, en cada ocasión se presentaban las competencias, donde el gran rival siempre era Salvador. Con el tiempo él dedicó a la música y al comercio.

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